Organizar oportunidades comerciales
Ves en qué etapa está cada oportunidad y cuál necesita un empujón. Ninguna queda en el olvido.
Implementamos sistemas de gestión alrededor de tu forma de trabajar: para ver qué necesita cada cliente, en qué está cada oportunidad y qué hay que hacer después.
Contanos qué necesitás organizarLa historia de un cliente queda repartida en seis lugares. Para saber qué sigue, alguien tiene que juntarla cada vez.
Cada cliente con su historia. Cada tarea con un responsable.
Las vistas se arman alrededor de cómo trabajás: ventas, proyectos o la ficha de cada cliente.
EJEMPLOS · DATOS FICTICIOSVes en qué etapa está cada oportunidad y cuál necesita un empujón. Ninguna queda en el olvido.
Cada tarea tiene un responsable y una fecha. El equipo sabe qué hacer sin preguntar.
Datos, historial y próximo paso en el mismo lugar. Cualquiera del equipo retoma donde quedó otro.
Cuando el proceso necesita una experiencia propia, diseñamos las pantallas, los datos y las reglas alrededor del trabajo del equipo.
Cuando una herramienta existente resuelve la necesidad, la configuramos y conectamos con el resto del negocio.
Un CRM tiene un alcance distinto a un turnero o panel de contenido. Migraciones, reportes específicos e integraciones complejas se definen antes de cotizar.
La web aporta las consultas. El CRM conserva la información. La automatización conecta los pasos, y el asistente ayuda cuando el proceso incluye una conversación.
Conoce nuestros servicios y te responde al instante. Si prefiere una persona, te deriva.
Es el sistema donde organizás la relación con tus clientes: sus datos, conversaciones, oportunidades y próximos pasos.
Sí. Primero definimos qué necesitás gestionar. Puede convenir configurar una plataforma existente o construir un sistema específico.
Primero revisamos tus procesos y herramientas. Si una plataforma existente resuelve la necesidad, podemos adaptarla; si necesitás una experiencia propia, definimos un desarrollo a medida.
Sí. Revisamos lo que tenés en planillas y contactos, ordenamos los datos, sacamos duplicados y cargamos lo que sirve para trabajar: clientes, estado y el historial que vale la pena conservar. El alcance de la migración se define antes de cotizar.
Sí. Lo que se hace fuera de la oficina, como ver la ficha de un cliente, anotar una visita o cambiar el estado de una oportunidad, se piensa para el celular desde el principio.
No hace falta. Definimos roles y permisos según el equipo: quién ve qué clientes, quién puede editar y quién solo consulta. Cada persona entra a una vista con lo que necesita para su trabajo.
Puede. Una consulta de tu web puede entrar sola al sistema con sus datos, y un cambio de estado puede disparar un mensaje o una tarea. Las conexiones se definen en la propuesta, según los accesos de cada herramienta.
Un sistema que nadie usa no ordena nada. Por eso se arma con las personas que lo van a usar: relevamos cómo trabajan hoy, probamos los recorridos con ellas antes de la puesta en marcha y acompañamos el arranque.
Contanos qué pasa hoy, qué herramientas usás y qué necesitás organizar.